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Historia de Maghotsi

En los abismos del tiempo se pierde la majestuosidad de la creación de un bello lugar, situado a 2,781 metros sobre el nivel del mar. “Maghotsi”, que junto con la peña “Zumate”, una de las más altas del Estado de Hidalgo, y la peña del “Águila”, forman un triangulo de guardianes eternos de un pueblo minero llamado Real del Monte.

La palabra “Maghotsi” viene del Otomí ma (altura), y ghotsi (paso portezuelo, portillo), lo cual esta bien aplicado, ya que en tiempos de la conquista y aún a la fecha, es un paso casi obligado de los habitantes de las regiones de la sierra y de la huasteca hacia la capital.

Con el tiempo se perdió el nombre original de “Maghotsi”, siendo cambiado por el de bosque de El Hiloche, sin que hasta la fecha se sepa el porque de dicho nombre; durante algún tiempo también se llamo “Paseo Escandón”.

Cuando visites el bosque El Hiloche, escucha a los viejos árboles y deja que te cuenten todas las historias y leyendas que han visto a través de sus nudosos años, y si sabes escuchar a la naturaleza te llenarás de alegrías, conocimientos, añoranzas, pero principalmente te llenarás de amor por la historia de nuestro bello Estado de Hidalgo.

Trasládate al pasado e imagínate como seria ese lugar en el tiempo de los aztecas, otomíes, toltecas, etc; cuando el agua abundaba y había venados, zorras, coyotes, ardillas, conejos y pájaros de mil colores; como seria de hermoso que cuando el Barón de Humboldt visitó en 1803 el bosque, expresó que era uno de los paisajes más majestuosos que había visto en sus viajes.

Cuantos romances habrán visto esos viejos árboles y cuantos realmontenses se prometieron amor eterno bajo las sombras de los mismos; esos paseos familiares, llenos de alegría y de juegos que se han olvidado, como el burro fletado, bote pateado, la roña, las escondidas, la matatena, San Serafín del Monte, etc; y esas comidas llenas de sabor, donde no faltaban las dobladitas, las enfrijoladas, las gorditas de manteca, las tostadas con sal acompañadas de nueces, las aguas de garapiña o de frutas, y su pulque de Tezoantla o de Rufina, y por las tardes, cuando arreciaba el frío, prender una hoguera y no faltaba quien llevara una mandolina o un organillo de boca para acompañar las canciones de Guty Cárdenas, Agustín Lara o Tata Nacho.

No hay que olvidar que ese bosque ha sido testigo de la historia, que su suelo ha sido profanado por los invasores franceses, por bandoleros, por traidores, por extranjeros que solo se han llevado nuestras riquezas y por depredadores que han acabado con mucho de su vegetación. Pero también ha sido testigo de héroes que han defendido su suelo, como don José María Pérez (Omitlán), quien junto con un pequeño grupo de realmontenses acabaron con más de doscientos soldados franceses en Casas Quemadas. También han pasado por su suelo hombres que han defendido sus ideales revolucionarios.

Cuantas leyendas se han escrito de ese bello lugar : el árbol hueco donde vivió Juan el minero, las tres brujas que vivían en lo más intrincado del bosque, la llorona, el empetatado, sin olvidar a los duendes. Hace algunos años existía un trenecito que hacia un recorrido por el interior, lastima que fue retirado.

No olvides que “Maghotsi” tiene mucho que contarte.

Las tradiciones en Real del Monte. Publicado en el periódico el Sol de Hidalgo el 7 de noviembre de 1993. Por David Guerrero Rangel.