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Viajeros del Virreinato (Giovanni Francesco Gemelli Careri)

En compañía del mismo yerno del oficial y de otro vizcaíno, fui a dos leguas de distancia a ver las minas del Monte. Encontré allí una ciudad de casas de barro cubiertas de madera (en otros lugares los indios las cubren de hojas de maíz), puesto que bien doce mil personas se procuraban allí el pan entre aquellos abismos. Se cuentan sólo en el espacio de seis leguas cerca de mil minas, una parte abandonada y otras en que se excavan actualmente, y otras que se reservan, pero a las que algunos bajan a escondidas para extraer furtivamente el metal. Ocho días antes en una de éstas habían muerto quince indios, sepultados por la tierra de la mina mientras bajaban por una boca pequeña, estando cerrada la principal por orden del dueño.

Habiendo descansado un poco fui a la mina que llaman de la Trinidad, porque se componía de tres llamadas La Campechana, La Joya y El Piñón. Aunque fueran tres bocas separadas, todas sin embargo iban a la misma veta o filón. En cuanto a su riqueza, me narraron personas dignas de fe y conocedoras del lugar, que en diez años se han sacado de ella cuarenta millones de plata, trabajando cada día de novecientas a mil personas.

El Real del Monte... está habitado de ochenta familias de españoles y mestizos, ejercitados en la minería y saca de los metales, que benefician por azogue, siendo las platas el principal comercio de la jurisdicción y lo mismo sucede, aunque en menor grado, a los indios, porque los más sirven de operarios en la minas y los que no, se ejercitan en las siembras del maíz, frijol y otras semillas. Este Real es Cabecera de Curato, con iglesia parroquial, y Cura Clérigo para la administración de su feligresía. Muchos traficantes del Comercio de México, pasan a el con ropas y otros géneros al rescate de las platas con cuyas ferias se verifica más considerable su comercio.

Antonio Villaseñor y Sánchez.


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