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1824 - Siglo XIX (Llegan los ingleses)

Recién culminada la independencia de México una de las prioridades del nuevo gobierno fué la reactivación de la economía en especial de la minería, por lo que se buscó inversionistas extranjeros. A este propósito contribuyeron las obras escritas por Alejandro Von Humboldt que hablaban de la gran riqueza minera de México, así como la confianza lograda por el ministro del exterior, Lucas Alamán, quien reiteradamente manifestaba las facilidades del nuevo gobierno para la inversión extranjera. Los ingleses habían empezado a ver en México un campo lleno de posibilidades empresariales, en el caso específico de Real del Monte, fue fundamental un informe preparado por Catelazo, administrador del Conde de Regla en 1819 y publicado en 1824.

En Marzo de 1824, un grupo de empresarios ingleses, entre los que destacaban John Taylor, Thomas Kinder y Thomas Murphy, formaron la Compañía de Aventureros en las Minas de Real del Monte. En los últimos días de ese mes partieron de Liverpool 15 hombres encabezados por James Vetch, comisario en jefe de la compañia en México; John Rule, comisario y administrador de las minas y Vicente Rivafinoli, comisario, quienes llegaban a México con facultad para ratificar el contrato de arrendamiento de las propiedades del Conde de Regla, reconocer las minas, despedir y contratar al personal que se creyera conveniente.

El aspecto que mostraba la población en ese entonces lo describe, uno de los ingleses a su llegada, en julio de 1824: "al medio día hicimos nuestra entrada solemne y triunfal al Real del Monte, o mejor dicho, al lugar en que una vez existió Real del Monte, pero que dentro de muy poco tendrá que resurgir, he dicho en que una vez existió porque actualmente tiene el aspecto de un pueblo saqueado por una horda de cosacos, o más desolado todavía. El tempux edax de los poetas se ha ensañado aquí de manera cruel; los techos de las casas están agujerados y hundiéndose, las paredes amenazan desplomarse y, en una palabra todo el pueblo se ha convertido en un motón de ruinas: las dos o tres casas que se cree son las mejores apenas y están habitables, por lo que tenemos que resignarnos a prescindir de las comodidades... A falta de camas seguimos durmiendo en el suelo envueltos en nuestras frazadas, con excepción de capitán Vetch y del señor Rule que instalaron sus catres de campaña... Las causas de tal abandono son del todo obvias pues esta región no tiene vida cuando las minas no trabajan, y este a sido el caso de Real del Monte desde hace mucho tiempo".

En cuanto a la bienvenida que el pueblo les brindó, anota en su diario el mismo inglés, "fuimos recibidos con repiques de campanas y se nos alojó en la casa del Conde de Regla... El pueblo, regocijado, se congregó en la iglesia he hizo sinceras y fervientes oraciones para el buen éxito de nuestra empresa..." .

Las minas de Real del Monte fueron durante mucho tiempo la vida misma de esta población, su abandono era la decadencia del pueblo, la bonanza minera era la vida de Real del Monte y sus habitantes. Por eso la llegada de los ingleses, en 1824, marcó de manera fundamental la fisonomía y la cultura de este pueblo: casas de máquinas, iglesia metodista, cementerio ingles, casas habitación y los ya tradicionales pastes.

Bibliografía: Libro: Museo de Sitio Mina de Acosta. Editor: Archivo Histórico y Museo de Minería A.C. ISBN: 978-607-95034-0-6. Segunda edición junio de 2008.