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1559 - Los Cuatro Reales

La legislación de Indias dio el nombre de "Reales" a todos los sitios donde se hubiesen descubierto minas de cualquier metal, al considerarlos bajo la directa jurisdicción de la Real Corona, en razón de la importancia económica que representaban para el gobierno español. Lo anterior queda manifiesto en las disposiciones sobre minería, expedidas el 10 de enero de 1559, en Valladolid, por la Princesa doña Juana, en ausencia de su hermano Felipe II, en las que se establecía:

"Primeramente reducimos, resumimos e incorporamos en nos y en nuestra corona y patrimonio todas las minas de oro, plata y azogue destos nuestros Reynos en cualesquier partes y lugares que sean y se hallen, Realengos o de Señorío o Abadengo, agora sean en lo público, concejil y baldío o en heredamientos y partes y suelos de particulares, no embargante las mercedes que por nos o por los Reyes nuestros antecesores se hayan en hecho a cualquier persona de cualquier estado, preeminencia e dignidad que sean..."

En este contexto, la corona hispana adoptó el sistema de concesión para permitir bajo ciertas condiciones, que las minas de estos sitios pudieran ser trabajadas por particulares, estableciendo en cada Real una Caja para recolectar los ingresos e impuestos derivados de la explotación de los minerales.

En el caso particular de esta comarca, de acuerdo con las descripciones del siglo XVI, las minas de Pachuca estaban integradas por cuatro diferentes Reales: el "Tlahuelipan", ubicado en el asiento llano inmediato al pueblo de indios de Pachuca, del que tomaban el nombre; el de "Arriba", ubicado en el actual pueblo de "Cerezo"; el de "Atotonilco el Chico", hoy sólo conocido como "El Chico", y el "Del Monte". Sobre este último, diversos autores aseguran que algunos de sus yacimientos fueron explotados por los mexicas desde el siglo XV, apoyando su afirmación en hallazgos arqueológicos que muestran trabajos a tajo abierto y señales de utensilios rudimentarios empleados para atacar las rocas; algunos más basan sus hipótesis en documentos del archivo Franciscano de Pachuca, saqueado e incendiado durante la exclaustración de sus moradores en 1861...

Por lo que se refiere al origen de su poblamiento, tampoco existen datos fehacientes, aunque se sabe que el lugar fue conocido en el México Prehispánico con el nombre de "Maghotsi", del otomí "MA" que significa altura y "GHOTSI" traducido como paso o portezuelo, ello en virtud de ser la porción más alta del camino que se recorría del altiplano al señorío de Metztitlán o a la Huasteca. El cronista realmontense Luis Jiménez Osorio afirma que la palabra degeneró primero en "Ghotsi" y luego los españoles la corrompieron en "Hiloche", nombre que actualmente se da al hermoso bosque de encinas gigantes que se ubica al poniente de la población.

De lo anterior se deduce que los primeros pobladores del lugar fueron otomíes, que aprovechando la humedad y disponibilidad forestal de la región sustentaron su economía en la agricultura y la venta de madera a las estancia vecinas, prolongando estas actividades durante los primeros años del virreinato hasta antes del descubrimiento de las primeras minas, periodo en el que el lugar fue conocido con el nombre de "San Phelipe".

En relación con el descubrimiento de las primeras minas, la escasez de fuentes fidedignas ha propiciado la existencia de diversas versiones, la matoría teñida con visos de leyenda. Una particularmente repetida en la comarca, señala al conquistador y primer encomendero de Itzmiquilpan, Alonso Rodríguez de Escobar, como descubridor de las minas de Real del Monte, atribuyendo a la mera casualidad el hecho, pues se dice que "precisamente en el sitio que actualmente ocupa la mina de Dolores, una fría noche, al disponerse a acampar en unión de sus acompañantes, decidieron prender un fogata para calentarse, notando minutos después que de las rocas donde se encontraba el centro de fuego chorreaban hilos de plata", inclusive se dice que en honor del descubridor le fue puesto su segundo apellido, Escobar, a uno de los populosos barrios que aún existe en este viejo Real.

La noticia más apegada a la realidad señala que tal descubrimiento se realizó a finales de 1552, por Alonso Pérez de Zamora, quien de inmediato registró su hallazgo ante el Justicia de Pachuca, donde apenas unos meses antes, en abril de ese mismo año, se habían descubierto los primeros yacimientos mineros. Alonso Pérez de Zamora, según el Diccionario Autobiográfico de Conquistadores y Pobladores de la Nueva España, de don Francisco de A. Icaza, llegó a la Ciudad de México al tiempo de su conquista; años después, le fue concedida la mitad de la encomienda del pueblo de Tolcayuca, cercano a Pachuca, la que entregó a un hijo suyo del mismo nombre, mientras él se dedicó por entero a la explotación de las minas del Real del Monte.

El descubrimiento de las minas cambió la vocación económica del viejo San Phelipe, que a partir de entonces se integró a los otros tres Reales que conformaban las llamadas minas de Pachuca.

Juan Manuel Menes Llaguno Real del Monte - El esplendor del ayer para siempre.