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Aspecto urbano y arquitectura civil

Real del Monte por su topografía presenta una abigarrada traza urbana, de las llamadas de "plato roto", típica de los antiguos reales de minas. Cualquier calle o callejuela que camine el viajero, las encontrará de pronunciada pendiente, tortuosas, estrechas o sin salida, y cuando se juntan dos o más, conforman plazoletas. Real del Monte, en general, es una población atravesada por un gran número de callejones que forman un verdadero laberinto.

Desde la época colonial el aspecto que ofrece en las faldas de los montes -otrora boscosos- y la forma adoptada por sus construcciones, llamaron la atención de los viajeros, quienes no dejaron de advertir en sus memorias la agradable imagen de su caserío.

Su espontánea fundación y lo accidentado del terreno, impidió a sus primeras autoridades regular una traza urbana. Si encontramos hoy día una plaza principal rectangular es debido a trabajos de nivelación emprendidos durante muchos años. La comisión científica de Pachuca del año 1864, explicaba con estas palabras el origen de su peculiar traza:

... esta irregularidad es parte de la circunstancia de encontrarse dentro de la población varías minas, cuyos terrenos han obligado a los propietarios a edificar sin orden ni trazo.

Según las relaciones geográficas del siglo XVI, Real del Monte constituía un vecindario disperso cuyas casas, pertenecientes a las cuadrillas de los indios trabajadores de las minas, habían sido construidas de adobe y cubiertas de tejamanil.

El tejamanil utilizado durante siglos se convirtió en material distintivo de las inclinadas techumbres realmontenses. El templo parroquial lo utilizó en su primitiva construcción, todavía a principios de siglo, las fotografías muestran la población con una mayoría de techos con tejamanil, antes de ser substituido por lámina galvanizada.

Real del Monte ha contado con casas importantes, merecedoras de comentarios y elogios por su belleza y elegancia; muchas de ellas con chimenea, dado el temperamento frío del lugar. Muchas contaban con pequeños jardines sembrados de plantas y flores, y huertas -para el cultivo de maíz y cebada- en ocasiones tan grandes que frecuentemente comprendían toda una cuadra.

Famosas en su tiempo fueron la casa del Director de las minas, conocida con el nombre de la Casa Grande; la del comercio del señor Téllez; la de la familia Ortuño y las de los doctores Chester y Griffin. Las dos primeras subsisten.

La mayoría de las casas de los habitantes de Real del Monte fueron y son bajas, de una planta, de fachadas lisas donde predomina el macizo sobre el el vano. Solamente en la calle principal -o cercanas a ella-, domicilio del comercio y sus propietarios, funcionarios municipales o profesionistas, encontramos edificios de dos niveles y relevante arquitectura, propia de un centro minero. Sus fachadas muestran trabajos de cantera en marcos de puertas y balcones, cuyas formas permiten afiliarlos a los estilos arquitectónicos de su época de construcción.

La llamada Casa del Conde de Regla, de mediados del siglo XVIII, muestra en los dinteles de sus ventanas monogramas religiosos distintivos de la arquitectura virreinal. La casa Grande, sólida construcción española, muestra en su interior un patio central con columnas y elementos decorativos propios del barroco del siglo XVIII. Otro edificio importante, posiblemente del mismo siglo que el anterior, es el conocido Portal del Comercio, que destaca por su amplio portal. De interés resultan también las casas que circundan la plaza principal, entre las que destacan la que muestra elementos formales del neoclásico y la de los arcos conopiales.

La Presidencia Municipal, ejemplo de la arquitectura porfirista, muestra labores en la típica cantera de Tezoantla, utilizada en la mayoría de las construcciones civiles realmontenses. Un detalle constructivo que de alguna manera nos permite reconocer la presencia inglesa en la arquitectura de la población, es el uso de la madera en lambrines y cielos de duela, observados también en casas del patrimonio inmobiliario de las compañías mineras.

La minería de los siglos XIX y XX dejó también interesantes edificios civiles de uso doméstico. Tales son las casas construidas por la compañía minera para sus principales dependientes, casi todos ellos de origen inglés, ubicadas en varios puntos de la población o contiguas a las minas. Estas ofrecen un aspecto diferente al resto de las construcciones de la población, ya que por lo general utilizaron pizarra o lámina galvanizada para su techumbre y amplías puertas para la entrada de los carruajes.

José Vergara VergaraReal del Monte - El Esplendor del ayer para siempre.


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