Inicio

Arquitectura Religiosa

Quien llega a Real del Monte por las carreteras del Hiloche o la mina La Rica, distingue en su paisaje las torres del campanario de la parroquia, dedicada desde el siglo XVI a la Asunción de María. Ubicados en cualquier punto de su accidentada geografía se aprecian. Una más alta que la otra, como si indicaran su antigüedad. La de cantera gris es más joven, construida alrededor de 1848 para colocar el reloj donado por los trabajadores mineros; en tanto la más alta y robusta es obra de finales del siglo XVII o principios del siglo XVIII,contemporánea al momento de construcción de la parroquia, sobre planos del arquitecto José Durán.

Parroquía de Nuestra Señora del RosarioEn general, la parroquia es un edificio sin pretensiones arquitectónicas y artísticas, aunque resulta de interés su portada lateral, integrada a la capilla penitencial, y el balcón en la fachada principal, donde se tenía un altar dedicado a la Asunción, pues durante el virreinato se utilizaba para la misa de los días de fiesta.

Su espacio interior nos ofrece la clásica planta de cruz latina, propia de las parroquias virreinales; en su crucero se levanta un casquete cupular de sencillas formas. Es creencia generalizada que el primer Conde de Regla financió su fábrica. Sin embargo, documentos del año 1725 desmienten tal versión ya que la describen como ahora la conocemos:

...su fábrica es de cal y canto, de una nave con su crucero, todo cerrado de bóveda con su cimborrio. Un coro muy capaz con su barandal de madera y dos aposentos colaterales..., por uno de (ellos) se sube (mediante) una escalera de caracol de piedra a la torre y bóvedas...

En el siglo XVIII la parroquia tuvo ocho retablos de madera dorada de las modalidades del barroco salomónico o estípite. Algunos se conservaban en 1883, pero otros se habían retirado con anterioridad, para dar cabida a sus actuales altares neoclásicos.

La parroquia conserva en su interior algunas pinturas de sus antiguos retablos. Se distinguen seis pequeñas sobre láminas, a la manera de los tradicionales exvotos, firmadas en 1724 por Francisco de Hibas y que relatan un milagro de San Antonio de Padua.

En la Parroquia se establecieron diversas cofradías, tanto de españoles como de indígenas. La archicofradíade la Santa Veracruz, fundada en 1584, fue la más famosa y rica de su tiempo ya que sus ornamentos frecuentemente se requerían para los oficios religiosos parroquiales.

Para sus "funciones y fiestas religiosas", los cofrades a finales del siglo XVI construyeron de "tierra y piedra" una capilla demolida alrededor de 1717, e iniciaron al año siguiente las obras de la que conocemos. La fábrica se terminó en 1736 y en ella participó el maestro Fernando Durán, posible autor de las dos portadas -principal y lateral- diseñadas dentro de las líneas de un barroco clasicista, con columnas lisas y capiteles dóricos, nichos en los intercolumnios y una predominante ornamentación geométrica.

La capilla se ubica a unos metros de la plaza principal, en un nivel más alto que la parroquia. Tiene una planta en forma de cruz latina, cubierta con bóvedas y una cúpula. La torre es un añadido del siglo XIX. En su interior existen dos hermosos retablos de madera dorada de las modalidades del barroco estípite y anástilos, uno de ellos presenta esculturas estofadas y policromadas; según se cuenta, ambos retablos fueron trasladados de la parroquia.

El último templo de interés es la capilla donde se venera al famoso Señor de Zelontla. Originalmente la capilla estuvo dedicada a San Diego, cuya imagen, obra escultórica del siglo XVIII, se observa todavía arriba del ciprés del altar principal. Se tienen datos de que la devoción por esta imagen que combina las advocaciones de Jesús Nazareno y Jesús el Buen Pastor existía a finales del siglo XVIII y se realizaba en una capillita ubicada en el barrio de Zelontla, que ahora es imposible ubicar. Desconocemos la época del cambio de la advocación de la Capilla de San Diego al Señor de Zelontla.

Templo del Señor de Zelontla -Celontla-No obstante las grandes muestras de culto de los mineros realmontenses, la capilla es una modesta construcción realizada a finales del siglo XIX. Los antecedentes acerca de esta capilla se tienen en el siglo XVIII y se habla de reparaciones en su techumbre que era de madera cubierta con tejamanil.

La capilla actual es de reducidas dimensiones, de una sola planta y cubierta de bóveda. Los trabajos de remodelación le han dignificado y permitieron el rescate de su portada de formas clasisistas.

Resultan interesantes los exvotos que en su interior se conservan, muchos de ellos de finales del siglo pasado y de interés artístico, no obstante su procedencia popular.

José Vergara Vergara

Real del Monte - El Esplendor del ayer para siempre.


¿DESEAS ANUNCIARTE AQUÍ?

Más información